Vente, que el frío me está atacando y poco a poco me está ganando y no puedo combatirlo sin tus abrazos.
Vente, que mis sábanas te llaman y mi colchón te reclama.
Vente, que yo te necesito aquí conmigo.
Tan solo vente, con tus alegrías y tus miedos, con todos y cada uno de tus defectos, con esas pequeñas manías y sonrisas que son capaces de alegrarnos todo un día.
Decirte que, los abrazos no son tan abrazos si no son tuyos, los besos no son tan besos si no eres tu quien me los da.
Reconozco eso de que a penas tengo suerte pero la razón por la que no tengo suerte, es porque la suerte vino contigo. Tú fuiste mi suerte.
Quizás a veces, me calle cosas pero que sepas que si me las callo, es porque prefiero decírtelas sin palabras, porque contigo me he dado cuenta de que las mejores palabras se dicen pero a la vez sin decir; cuando con tan solo un gesto o un movimiento puede demostrar una pequeña parte de lo muchísimo que siento hacia ti.
No seré la más guapa, ni la más inteligente, tampoco me gustan los vestidos ni nada que tenga que ver con ir arreglada, tampoco seré la que más claro tenga su futuro pero si tengo claro con quien querría pasarlo, contigo. No seré muchas cosas más, obviamente tampoco seré la mejor pero si seré la que cada noche te de un beso y te arrope, la que antes de ir a desayunar empezará contigo, la que te abrace en los días de frío y en los que no también, la que te diga mil veces que no te rindas, que luches y vayas a por lo que quieras. Pero ¿Sabes qué? Una de las cosas que más estoy segura es de que nadie te va a querer como yo y de que yo por ti, haría lo que fuese. Pondría la mano en el fuego por ti las veces que hiciese falta.
Nada más que añadir.
Bueno si.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario